Sitio arqueológico en Alta Verapaz era zona industrial maya

Arqueólogos de la Universidad de Luisiana en Lafayette y la Universidad de San Carlos de Guatemala USAC, han recuperado evidencia de un centro industrial de la época Clásica en la Franja Transversal del Norte, se trata de Salinas de los Nueve Cerros, la cual fue una  amplia ciudad que contó con la única fuente de sal no marina de las Tierras Bajas Mayas.






Los Mayas de esa época, tuvieron la capacidad de producir hasta 24 mil toneladas de sal al año, hirviendo agua de un río salado que fluye desde un domo de sal que se encuentra en el centro del sitio.  Esta sal fue transportada hacia las ciudades Tierras Bajas del occidente en el Petén, Alta Verapaz y Chiapas, a través de los ríos Chixoy y Usumacinta.


Salinas de los Nueve Cerros fue una de las ciudades más antiguas del mundo maya, con evidencia de asentamiento basado en la producción de sal desde el Preclásico Medio Temprano (1000-800 a.C.).



Durante el Clásico Tardío (600-900 d.C.) se expandió hasta cubrir aproximadamente 35 km2, con una economía que se basó no solamente en la sal sino también en la agricultura y la exportación de otros bienes como navajas de obsidiana.





Cuando  colapsaron los centros contemporáneos como Tikal, Ceibal, Dos Pilas, Cancuen y Tonina, ellos aprovecharon el florecimiento  Posclásico en el Altiplano, exportando su producto a las ciudades nuevas al sur.  La ciudad sobrevivió hasta alrededor de 1200 d.C., aunque aún después del colapso fue un recurso importante para varios grupos de mayas hasta que los españoles conquistaron la región y se apoderaron de la fuente de sal a finales del siglo XVII.  Desde entonces se proveyó  la sal que presentó sobre las mesas de las casas de Cobán, Sayaxché y otros vecinos hasta el siglo XX, cuando la construcción de carreteras y el ferrocarril permitió la importación de sal barata del mar.

Proyecto Salinas de los Nueve Cerros lleva 4 años estudiando la arqueología, geología, historia y ambiente del sitio con el fin de avanzar el conocimiento científico de los mayas antiguos.  Desde el inicio, ha trabajado combinando estos estudios científicos con el desarrollo comunitario.

Los miembros del proyecto fueron invitados a trabajar en el sitio por líderes locales que han tenido la meta de fundar un parque ecológico y arqueológico dentro del sitio para preservar las salinas, el bosque, los restos arqueológicos y las tradiciones q'eqchi'es.  Se ha logrado la fundación de una organización no lucrativa local y proyectos para mejorar la infraestructura local y acceso a agua potable, y se espera apoyar la fundación del parque en los próximos años.






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