Secretario General Insulza destaca que la OEA es “el mayor espacio de diálogo político franco y abierto” y “no tiene parangón en nuestro hemisferio”

 El Presidente de Guatemala y el Secretario General inauguraron la XLIII Asamblea General de la institución hemisférica.

- Presidente Pérez Molina: La Asamblea será seguida en todo el mundo por atreverse a debatir “sobre un cambio de paradigma que busca generar aportes sustantivos al debate global” de las drogas.

El Presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, y el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, inauguraron hoy la XLIII Asamblea General de la institución hemisférica, que se celebrará hasta el jueves en La Antigua Guatemala bajo el lema “Por una política integral frente al problema mundial de las drogas en las Américas”.

En su discurso, el Secretario General Insulza agradeció a Guatemala su hospitalidad y generosidad al acoger la cita anual de la OEA; aplaudió la elección del tema central de debate y manifestó su deseo de que en La Antigua Guatemala, con base en el Informe sobre el Problema de las Drogas en las Américas elaborado por la OEA bajo su dirección, se inicie la búsqueda conjunta de soluciones para un problema que afecta a todos los países del Hemisferio, con manifestaciones e intensidad diferentes en cada uno de ellos.

Insulza resaltó los logros de la Organización en los últimos doce meses, enumeró sus desafíos y finalizó con un llamado a los Estados Miembros a realinear los recursos de la OEA con los objetivos principales del organismo, a través de un diálogo “que debe permitirnos, en el más breve plazo, culminar la construcción de la OEA del siglo XXI”.

Citando el documento sobre Visión Estratégica que presentó ante el Consejo Permanente este año, el Secretario General expresó su convencimiento de que la OEA debe ser “una Organización inclusiva, de países soberanos, diversos y legitimados por la democracia, que actúan sobre una misma agenda hemisférica en plena igualdad”, respetando dos principios inamovibles: “la OEA es un organismo multilateral y no supranacional” y “la intervención fue excluida hace mucho tiempo de sus prácticas”.

Por su parte, el Presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, explicó que los altos costos sociales del problema de las drogas provocaron que su Gobierno escogiera el tema central de la Asamblea, a partir del reconocimiento de la “co-responsabilidad” de los gobiernos de la región para buscar soluciones. Reconoció la gravedad del desafío del problema, pero afirmó que “no es mayor que la determinación y la capacidad” de los pueblos y Gobiernos del Hemisferio para encontrar una solución.

Presidieron la ceremonia, junto al Presidente Pérez Molina y el Secretario General Insulza, la Vicepresidenta de Guatemala, Roxana Baldetti; el Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Luis Fernando Carrera Castro; y el Secretario General Adjunto de la OEA, Albert Ramdin. Además de los Jefes de delegación acreditados, entre los que se encuentran 26 cancilleres, asistieron a la inauguración entre otros el Presidente del Congreso de Guatemala, Pedro Muadi; el Presidente de la Corte Suprema de Justicia y Organismo Judicial de Guatemala, Gabriel Medrano; la Primera Dama de la Nación, Rosa María Leal de Pérez; la Gobernadora Departamental de Sacatepequez, Teresa de Jesús Chocoyo Chile; y el Alcalde de La Antigua Guatemala, Edgar Francisco Ruíz Paredes.

“En la OEA las discrepancias se procesan de manera constructiva”, dijo el Secretario General

En su novena Asamblea General al frente de la institución regional, el Secretario General Insulza resaltó en su discurso que “esta OEA, la organización política más antigua del mundo, en verdad no tiene parangón en nuestro hemisferio”. Puso énfasis en que “la OEA se distingue por ser ante todo el mayor espacio de diálogo político franco y abierto que tenemos en el hemisferio" porque "aquí se discuten todos los temas y asuntos que los países miembros quieren plantear y se respetan por igual las ideas de todos”.

Esas virtudes quedaron a su juicio demostradas en los últimos doce meses en la reacción del organismo frente a situaciones de conflicto que vivieron algunos países de la región, entre ellas la destitución, por el Congreso de Paraguay, del Presidente Fernando Lugo. El máximo representante de la Organización Hemisférica puso de relieve “la disposición al diálogo que demostraron, en esta circunstancia, todos los gobiernos miembros de la OEA, que defendiendo con energía y consecuencia sus posiciones, nunca intentaron imponerlas por mayoría". En este sentido, dijo que "la OEA es una Organización en la que se puede discrepar, y las discrepancias se procesan de manera constructiva y a través del diálogo”.

Otros ejemplos de ello fueron el diálogo por el caso de asilo de Julian Assange en Ecuador, donde “un clima positivo” imperante en la OEA, llevó a un acuerdo consensuado con “carácter constructivo, siempre en busca del entendimiento y de alejar la confrontación”. También puso como ejemplo el proceso de fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, en el que los acuerdos alcanzados “cumplieron el objetivo trazado, que no era otro que contar con un sistema de Derechos Humanos más fuerte, autónomo, participativo e inclusivo”.

En general, afirmó Insulza, “la democracia se ha fortalecido en nuestro continente en las tres últimas décadas”, y a ello ha contribuido sustantivamente la OEA, empezando por las Misiones de Observación Electoral. “Hemos observado durante mi mandato cerca de 80 de estos procesos y en todos ellos, formulando críticas y recomendaciones cuando corresponden, hemos reconocido la validez de su resultado final”.

Continuó su recuento, señalando que la institución regional ayudó a fortalecer la gobernabilidad democrática: “En los quince años que van entre 1990 y 2005, 18 gobiernos concluyeron anticipadamente sus mandatos, por golpes de Estado, renuncia o destitución. En los últimos ocho años, estos casos se redujeron a dos”, sentenció.

Los éxitos conseguidos, sin embargo, no ocultan que en las Américas “tenemos aún serios problemas de calidad de gobierno, de insuficiencia del aparato del Estado para cumplir tareas que la ciudadanía le asigna en democracia. Tenemos desafíos enormes incumplidos en materia de pobreza, de desigualdad, de seguridad pública”, advirtió.

En este contexto, el Secretario General de la OEA indico que “tenemos instituciones frágiles, faltas de reconocimiento por los derechos de las minorías, y muchas veces olvidamos que la oposición política es también parte integral de la institucionalidad democrática. La fragilidad institucional encierra siempre el peligro de, como tantas veces en nuestra historia, sustituir la democracia de leyes e instituciones por una democracia de personalidades dominantes”.

Sobre el debate del problema de las drogas al que llama esta Asamblea, dijo el tema “está ligado a nuestro desarrollo democrático y es uno de los que más preocupa a los ciudadanos y ciudadanas de todas las Américas”. Dijo que eso convierte en “histórica” la cita de La Antigua, porque en conjunción con el Informe de Drogas de la OEA “se acaba con un tabú de numerosas décadas, de que ciertas discusiones no se podían sostener al nivel más alto”. Y agregó que ese debate es posible gracias al impulso de todos los presidentes de la región, y especialmente del Presidente Pérez Molina, destacó.

Ese diálogo se abre ahora, continuó el Secretario General, con la intención de que se reduzcan los niveles de violencia y los problemas de salud que crean las adicciones a los estupefacientes. Afirmó que para enfrentar el problema adecuadamente “se requiere de un enfoque múltiple, de una gran flexibilidad, de comprensión por realidades diferentes y, sobre todo, del convencimiento de que, para ser exitosos, debemos mantener la unidad en la diversidad”. “El problema de las drogas atañe a todos los países y todos tienen responsabilidades compartidas”, subrayó.

“Debemos formular un itinerario de trabajo razonable que demuestre, por una parte, que existe voluntad de hacer las reformas necesarias y, al mismo tiempo, conducir el proceso con la prudencia que merece. Lanzar un debate ordenado y productivo, con una nueva mentalidad y nuevos referentes es el resultado que esperamos de esta Asamblea”, añadió.

El Secretario General Insulza tuvo en su discurso palabras de reconocimiento al Presidente Molina y a su Canciller, Luis Fernando Carrera, por su compromiso con la OEA, “que va más allá de los intereses que se pueden dar en un momento específico. Es testimonio de su apoyo sincero al multilateralismo y a la unidad hemisférica”.

El máximo representante de la OEA alabó la elección de La Antigua Guatemala como sede del evento por su mezcla de la civilización indígena y el pasado colonial, paradigmática del país entero y en general del continente. “Guatemala es América, es Antigua, es Tikal, es Atitlan, es Chichicastenango, es Miguel Ángel Asturias y Rigoberta Menchú, es su gente, sus artesanías, su vestimenta, sus telares, sus sabores, que expresan esa cultura mestiza de belleza inimitable, fusión de muy distintas expresiones que se negaron por siglos a ser superadas o sepultadas”.

Presidente Pérez Molina llama a debatir sobre los “costos políticos, económicos, sociales y ambientales”

El Presidente de Guatemala, Pérez Molina, detalló los altos costos sociales que el problema de las drogas trajo a su país - entre ellos la pérdida de vidas humanas, el crecimiento de la población carcelaria y la amenaza a los sistemas de salud pública -, lo que provocó que su Gobierno decidiera enfocar la Asamblea en el problema de las drogas. “Es por ello que considero de vital importancia esta Asamblea General, en cuyo marco se debatirá sobre una política integral sobre el problema mundial de las drogas en las Américas, incluyendo sus costos políticos, económicos, sociales y ambientales”, apunto.

El Primer Mandatario guatemalteco agradeció al Secretario General y a la Organización su trabajo en producir el Informe sobre el Problema de las Drogas en las Américas, entregado el 17 de mayo al Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos cumpliendo el mandato de la Cumbre de las Américas celebrada en abril de 2012 en Cartagena de Indias, Colombia. El informe representa, según el Presidente Molina, “una herramienta fundamental para el proceso de debate en nuestras naciones”.

Dijo, finalmente, que la Asamblea General será seguida muy de cerca en todo el mundo, “por atreverse a debatir abiertamente sobre un cambio de paradigma que busca generar aportes sustantivos al debate global”. “El reto que tenemos por delante es grande” reconoció el Presidente Pérez Molina, “pero no es mayor que la determinación y la capacidad de nuestros pueblos, y por supuesto de los Gobiernos para poder superar estas adversidades. Sabemos que el consenso se construye paso a paso y, bajo esa perspectiva, entendemos que a su debido tiempo lograremos establecer una política regional hecha a la medida de nuestras necesidades que nos permita afrontar de mejor manera los grandes desafíos que tenemos por delante”, concluyó, y deseó a los participantes “el mejor de los éxitos” en la Asamblea General.

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